1 al 5 de Agosto 2016

Primera Semana. 1 al 5 de Agosto.

Al igual que en ocasiones anteriores, nos encontramos con que la zona a excavar está ocupada por materiales que se han ido depositando tras los diferentes talleres de arqueología y la fase de obra, tales como sacos con huesos humanos, tarimas y tableros del suelo de la iglesia, piedras y sillares, mobiliario, herramienta, etc.

Estado de la capilla de la Virgen de los Remedios al comienzo de los trabajos

– Estado de la capilla de la Virgen de los Remedios al comienzo de los trabajos

El planteamiento para poder trabajar es buscar un lugar donde no molesten estos elementos y, a ser posible, que no tengan que moverse otra vez. Se decidió colocar todo ello sobre la zona encementada a los pies de la iglesia, que ya había sido excavada y consolidada, y guardando solo aquellos materiales que pudieran ser de interés, por lo que se eliminó toda aquella piedra que no tuviera ningún tipo de marca o talla especial.

Este trabajo llevó más de una jornada y se aprovechó para montar algunos elementos arquitectónicos iguales, viendo como era su desarrollo en altura, haciéndonos idea de cómo debía de ser el despiece de los arcos diafragma de iglesia anterior.

Despiece de algunos arcos de piedra.

Despiece de algunos arcos de piedra.

Una vez despejada la capilla de elementos ajenos se picó la capa de mortero de cal que tenía la impronta de las baldosas del suelo, de las cuales no quedaba ninguna. Quedó al descubierto una capa de tierra compacta que era general a toda la capilla. Este estrato arqueológico no era muy potente y cubría a un suelo de cal que hemos definido como suelo de obra, donde se pisaría mientras se realizaron los trabajos de construcción. Este suelo ya fue documentado el año pasado al excavar las tres capillas en el II Taller.

0827.- Impronta de las baldosas del suelo

– Impronta de las baldosas del suelo

La existencia de varias roturas en este suelo implicaba la presencia de enterramientos, los que no esperábamos ya que la capilla contaba con una cripta para ello. En total el suelo de obra presentaba cinco roturas, siendo la mayor de ellas la de construcción de una entrada mayor para acceso a la cripta de enterramientos. Las otras cuatro si que tenían forma y disposición como para ser de fosas de enterramiento, sobre todo la que estaba debajo de una lauda sepulcral y excedía de sus límites.

0870.- Suelo de obra con las fosas excavadas.

– Suelo de obra con las fosas excavadas.

Esta lauda sepulcral ya se menciona en el Catálogo Monumental, aunque no da más datos. Por su situación y sabiendo la existencia de la cripta, siempre habíamos pensado que muy bien pudiera ser un simple elemento ornamental recuperado del suelo de la anterior iglesia. Además analizando el escudo heráldico, vimos que pertenecía al apellido Tornamira y la capilla de los Tornamira es la que tiene a su lado derecho, al norte; pero también es cierto que en los escudos de las pechinas vuelven a aparecer sus armas. Un buen trabajo para los documentalistas que esperamos que un día nos aclaren que hacen los Tornamira, también, en esta capilla.

0834.- Lápida con el escudo de los Tornamira.

– Lápida con el escudo de los Tornamira.

Pero nuestro problema ahora con la lápida no era saber que hacía allí, sino como la sacábamos de allí, pues ocupaba bastante espacio en la zona de entrada y podría ser un elemento inestable si excavábamos alrededor de ella; además ya era seguro que teníamos un enterramiento debajo.

Con bastante maña y algo de esfuerzo logramos mover la lápida hasta un emplazamiento seguro y que no molestara en próximas excavaciones. El proceso duró toda una hora. Primero se picó alrededor y se soltó con una gran palanca. Se calzó y se excavó bajo ella hasta poder tener espacio para pasar una recia maroma. Una camilla de andamio nos hizo las veces de rail, una vez colocada bajo la losa, por donde se pudiera deslizar, y finalmente, con unos improvisados rodillos ajustamos la losa al lugar convenido sin que sufriera ningún tipo de daño. El equipo de trabajo tampoco sufrió daños colaterales.

El siguiente paso fue comenzar la excavación de las cuatro fosas de enterramiento que perforaban el suelo de obra. Dos de ellas dieron resultados negativos, apareciendo una capa de tierra compacta a 20 o 30 cms, una profundidad no apta para realizar enterramiento alguno. Una pudo ser para afianzar un puntal en alguna obra, pues queda bajo el arco de separación entre los dos tramos de la capilla, mientras que la otra, mucho más grande pudo ser un intento frustrado de realizar una sepultura.

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Las otras dos si que dieron resultado positivo. La primera es una fosa pequeña, con forma regular rectangular, y se situaba frente al altar, a su izquierda. Los restos se localizaron muy profundos, a más de 80 cms, tocándose los restos del borde de la caja de madera y algunos huesos muy mal conservados. La segunda era la fosa bajo la lápida de los Tornamira, de forma irregular, más ancha y larga que la propia losa. También a una profundidad de 90 cms se localizaron los restos de la caja, muy estrecha y larga.

0852.- Restos de caja bajo la lápida de los Tornamira.

– Restos de caja bajo la lápida de los Tornamira.

Los restos descubiertos en estas dos fosas se cubrieron con telas a la espera de tener más rebajado el entorno y ser más cómoda su excavación.